La incertidumbre se ha apoderado del sector del transporte urbano en San Salvador de Jujuy tras conocerse el desenlace del proceso de licitación municipal.
La resolución oficial determinó que, de las tres empresas, solo Santa Ana y El Urbano resultaron adjudicadas para la prestación del servicio. Esta determinación dejó formalmente excluida a la empresa Xibi Xibi, desatando una inmediata ola de preocupación entre sus operarios, quienes ven en riesgo la estabilidad del sustento de sus familias ante el nuevo esquema dispuesto por las autoridades locales.
Frente a este escenario, una masiva movilización de choferes y personal administrativo, respaldada por sus familias y representantes de diversos centros vecinales, se concentró en las puertas del Concejo Deliberante de la capital. El propósito de la protesta fue la entrega de un petitorio formal para exigir el compromiso y el respaldo institucional de los concejales. A pesar de que la normativa vigente estipula que las nuevas prestatarias deben absorber al personal de la firma saliente, el temor generalizado es que dichas contrataciones sean temporales y deriven en despidos encubiertos a corto plazo, perdiendo los derechos adquiridos.
El reclamo de los trabajadores va más allá de la mera estabilidad económica, ya que manifestaron un profundo arraigo y conformidad con el trato y las condiciones laborales que les brinda Xibi Xibi. Asimismo, los manifestantes y referentes barriales advirtieron sobre el trasfondo político del conflicto y denunciaron que la exclusión de oferentes fomenta una alarmante concentración del mercado en pocas manos. Según señalaron, este principio de monopolio terminará afectando de forma directa a los usuarios jujeños, quienes podrían quedar desprotegidos ante las decisiones de un sector empresarial reducido.
En medio de una recolección de firmas vecinales para sostener la continuidad de la empresa, los operarios enfatizaron el rol social que la firma cumple en la comunidad a través de traslados gratuitos para clubes infantiles, escuelas, iglesias y comedores. Ante la inflexible postura del Municipio, que ya ratificó que la medida no tiene marcha atrás, la exigencia gremial se centra ahora en obtener garantías institucionales plenas y por escrito. Los empleados demandan que, ante un eventual traspaso, se les reconozca estrictamente su antigüedad acumulada, las escalas salariales vigentes y la totalidad de sus beneficios laborales.
