Un violento sismo de magnitud 7,4 sacudió este lunes el oeste de Colombia, provocando la muerte de por lo menos 69 personas y el colapso de múltiples edificaciones a lo largo de varias regiones.
De acuerdo con los informes emitidos por los organismos geológicos, el movimiento telúrico ocurrió a las 7:34 de la mañana con epicentro en San José del Palmar, en el departamento del Chocó, una zona vulnerable donde afortunadamente no se han confirmado víctimas mortales hasta el momento.
La devastación se concentra principalmente en el eje cafetero, donde el departamento de Risaralda reporta la cifra más alta con 40 fallecidos y cuantiosos daños materiales. En la ciudad de Manizales se registraron 2 decesos y la caída de una torre de la catedral icónica, mientras que el Valle del Cauca contabiliza 27 víctimas fatales. Ante la magnitud de los destrozos y la presencia de ciudadanos atrapados en los escombros, el alcalde de Pereira, Mauricio Salazar, tildó el panorama como sumamente crítico. Como medida de seguridad, las operaciones en 6 aeropuertos del occidente colombiano quedaron totalmente suspendidas.
Desde el ámbito gubernamental, el mandatario Abelardo de la Espriella anunció la convocatoria de una cumbre de crisis en Bogotá para liderar personalmente los trabajos de atención. La tragedia ha generado una ola de solidaridad internacional, recibiendo ofertas de auxilio por parte de la administración estadounidense de Donald Trump a través de su secretario de Estado, Marco Rubio, así como de los gobiernos de México, Chile y Ecuador —este último enviando 47 rescatistas—, sumándose también la disposición de Israel para colaborar con equipos de salvamento y unidades caninas.
El evento telúrico ocasionó la caída de las redes de telefonía celular y del fluido eléctrico en varias localidades, además de obligar a la suspensión de la fecha 4 del campeonato de fútbol local. La fuerza de la sacudida se extendió hacia las naciones vecinas, siendo percibida claramente en regiones de Panamá, en Quito y en territorio venezolano, donde la población recordó el antecedente del 24 de junio cuando un doble sismo dejó más de 6000 muertos. Mientras tanto, en las calles de la capital colombiana y en Cali se realizaron evacuaciones masivas en medio de la evaluación preventiva de daños estructurales.
