El XXVIII Congreso Nacional del Agua informó que 7.000.000 de personas no acceden a agua potable.
Las sesiones del XXVIII Congreso Nacional del Agua, congregaron a más de 1400 investigadores, técnicos, proveedores, integrantes de asociaciones civiles y funcionarios llegados de todo el país, además de especialistas de Brasil, Chile, Paraguay, Bolivia, Estados Unidos, Japón y Países Bajos. El programa abarcó un amplio rango de temas, desde el estado de los glaciares, hasta el riesgo hídrico en ciudades, la gestión de cuencas y los problemas que introduce el cambio climático, entre otros.
Uno de los más urgentes es, sin duda, la falta de acceso a agua segura que, como ya constató hace mucho la Organización Mundial de la Salud, hace más por la salud pública que los avances tecnológicos de vanguardia.
El mapa demográfico de la Argentina arroja una población de casi 47.000.000 de personas, de las cuales el 93% vive en ciudades y unos 3.600.000 en áreas rurales. De estos últimos, alrededor de 1.300.000 lo hacen en forma “agrupada” y más de 2.200.000, dispersos en viviendas alejadas una de otra. Según el último registro de la Red Nacional de Barrios Populares, hay 6.467 barrios de alta vulnerabilidad.
Pero según números de la Asociación Argentina de Ingeniería Sanitaria y Ciencias del Ambiente (AIDIS) una radiografía de las brechas de acceso a servicios de agua, saneamiento e higiene, muestra un déficit lacerante: más de 7.000.000 (16%) carecen de acceso a agua por red pública; 19.000.000 (casi el 42%) no accede a cloacas; 200.000 hogares no tienen inodoro y 400.000 personas practican defecación al aire libre, una situación crítica para la salud y para el ambiente.
En la zona rural “agrupada”, un 91% accede a agua por red o pozos protegidos gracias a cooperativas, o empresas municipales o provinciales. En la “dispersa”, un 61% accede a agua por red o pozo, pero un 39% no tiene acceso al agua de forma adecuada.
En cuanto al saneamiento, un 58% de la población rural agrupada tiene pozos ciegos, cámaras sépticas o red, pero apenas algo más del 4% de los que habitan en la zona rural dispersa tiene acceso a inodoro con descarga a red pública. El 27% tiene acceso inseguro al agua y lo hace a través de ríos, lagunas, lagos. Los programas iniciados en la gestión anterior están paralizados.
En los barrios populares del país viven unos 5.000.000 de personas que no tienen prácticamente acceso a agua y saneamiento. Más del 90% mantiene conexiones informales (una manguera que muchas veces está pinchada conectada a una canilla y apoyada sobre zanjas). En cuanto al saneamiento, solamente alrededor del 10% tiene acceso a red cloacal. La mayoría utiliza pozos ciegos, cámaras sépticas, letrinas. La falta de infraestructura sanitaria agrava el riesgo para la salud pública.
