La financiación con tarjetas de crédito en pesos cayó un 6,8% en términos reales en el primer trimestre del año, en un contexto de retracción en el consumo.
Según un informe de First Capital Group, la operatoria a través de estas tarjetas subió en términos nominales un 3,2% a nivel mensual, y el saldo total acumulado alcanzó los $24 billones de pesos. Esto implicó un crecimiento interanual del 37,8% frente a los $17,4 del mismo período anterior.
En lo que respecta a las variaciones reales, la suba mensual llegó al 0,2%, mientras que a nivel interanual el incremento fue del 4,3%. «La gran variación experimentada este mes en relación con el anterior, la debemos buscar más por factores técnicos y prácticos», señaló Guillermo Barbero, socio de First.
La cartera que se construye a través del financiamiento por tarjetas de crédito creció por debajo de la inflación en el primer trimestre, lo que refleja una contracción del consumo. Por otra parte, el saldo financiado en dólares por el mismo medio disminuyó un 15,2% mensual.
En la provincia de Buenos Aires, el consumo acumuló su décima caída consecutiva en febrero. En este marco, se observa un creciente uso de las tarjetas de crédito para financiar gastos básicos. Un informe publicado por la Gerencia de Estudios Económicos del Banco Provincia (Bapro) exhibió que el consumo se hundió 9,5% real contra febrero de 2025.
La tendencia de mayor utilización del financiamiento para sostener los niveles de gasto es clara. En efecto, en el primer bimestre las tarjetas incrementaron su participación en el consumo total en 5 puntos porcentuales (p.p.) respecto del mismo período de 2025, y en 13 p.p. versus 2024.
Cabe destacar que la financiación con tarjetas de crédito es una herramienta importante para el consumo, pero es fundamental que se utilice de manera responsable y no se convierta en una carga para los usuarios.
En este sentido, es fundamental que los usuarios sean conscientes de las tasas de interés y los plazos de pago para evitar problemas financieros. Además, es importante que los bancos y las instituciones financieras ofrezcan opciones de financiamiento claras y transparentes para que los usuarios puedan tomar decisiones informadas.
