Encontraron en el desierto de Atacama una montaña de 60.000 toneladas de indumentaria en desuso en las cercanías de la comunidad chilena de Alto Hospicio.
Esta inmensa acumulación de basura ha alcanzado tal magnitud que su presencia es registrable mediante capturas satelitales desde el espacio exterior. La situación visibiliza las severas consecuencias ecológicas y los perjuicios sanitarios derivados de la industria de la moda rápida en las zonas geográficas con mayor vulnerabilidad.
El trazado de este pasivo ambiental se inicia con la entrada aduanera de embarques masivos al puerto de Iquique desde mercados de Europa, Asia y Norteamérica. Aunque un porcentaje de las prendas se destina a la comercialización regional a través de la zona franca, volúmenes de gran escala terminan arrojados de forma ilegal por falta de infraestructuras adecuadas y fallas en los esquemas de fiscalización. Relevamientos desarrollados por entidades como Ekō y la agrupación Desierto Vestido confirmaron el hallazgo de indumentaria perteneciente a marcas internacionales como Zara, H&M, Levi’s y Adidas.
La habitual quema clandestina de estos descartes genera la fusión de materiales sintéticos que derivan en capas oscuras similares al petróleo, contaminando napas subterráneas y suelos. Estas incineraciones liberan elementos tóxicos que impactan en los pobladores locales, cuyo jefe comunal, Patricio Ferreira, recriminó el abandono estatal e internacional al señalar que la zona fue convertida en el depósito de residuos global. En el ámbito judicial, el Primer Tribunal Ambiental de Antofagasta determinó la responsabilidad por omisión del Estado chileno y demandó la ejecución de un plan reparatorio por un lapso de 10 años, dictamen que fue recurrido por el Consejo de Defensa del Estado.
El problema continúa agravándose debido al ingreso anual de entre 120.000 y 180.000 toneladas de ropa usada que arriban por la terminal de Iquique. Especialistas en materia ecológica advierten que la industria textil permanece entre las más contaminantes del mundo, señalando que duplicar el período de uso útil de las prendas contribuiría a reducir en un 44% la emisión de gases de efecto invernadero.
