La histórica cooperativa láctea SanCor solicitó su propia quiebra luego de varios años de dificultades financieras que terminaron en insolvencia, según comunicó Atilra, el gremio del sector.
El concurso preventivo de acreedores presentado a comienzos de 2025 no alcanzó para revertir la situación y la firma acumula una deuda de US$120.000.000.
El pedido fue ingresado en el Juzgado de Primera Instancia de Distrito 5 en lo Civil y Comercial de la Cuarta Nominación de Rafaela. Las definiciones finales están previstas para el jueves 30 de abril, cuando se realizará una asamblea extraordinaria para tratar el futuro de la cooperativa.
Fuentes cercanas a la empresa indicaron que la determinación habría estado marcada por la oposición del sindicato a que SanCor opere bajo la modalidad a fasón. La imposibilidad de avanzar con ese esquema productivo aceleró la presentación judicial.
“Tras los informes presentados por la Sindicatura, el Comité Provisorio de Control y la coadministradora designada por el Juzgado, todos coincidentes en el probado estado de cesación de pagos, impotencia e insolvencia patrimonial general y definitiva de la concursada, SanCor CUL acaba de pedir su propia quiebra”, detalló la Asociación de Trabajadores de la Industria Lechera de la República Argentina (Atilra).
Desde el sindicato remarcaron que la solicitud no modifica los hechos ya acreditados en la causa, pero pone fin a una postura que negaba la realidad. A su vez, denunciaron que la empresa adeuda ocho meses de salarios más aguinaldos a sus empleados, quienes vienen sosteniéndose con el fondo solidario del gremio. “SanCor CUL se viene sosteniendo con el patrimonio de los trabajadores”, afirmó Atilra en el comunicado firmado por su Secretario General, Héctor Ponce.
En enero de 2025, la compañía había despedido a 300 trabajadores de sus plantas en Córdoba y Santa Fe —Gálvez, Sunchales, La Carlota y Balnearia— alegando causas de “fuerza mayor”. Para dimensionar la caída, en 2017 SanCor empleaba a 4.000 personas y procesaba 4.000.000 de litros diarios de leche, mientras que hoy la cifra se redujo a 500.000 litros y la plantilla quedó en torno a 1.050 trabajadores antes de los últimos despidos.
La cooperativa, fundada en 1938 en la zona de Santa Fe y Córdoba, atravesó una profunda crisis en 2017 que derivó en un proceso de reestructuración con etapas extrajudiciales, venta y cierre de dependencias productivas, comerciales y administrativas.
El gremio concluyó que el dictado de quiebra no representa un final, sino el inicio de una nueva etapa. Según Atilra, la marca SanCor, despojada de las estructuras que la llevaron al borde de su desaparición, debe volver a crecer apoyada en la calidad de los productos que elaboran las y los trabajadores afiliados al sindicato.
