Un escenario de extrema gravedad sacude al sector de la construcción en Jujuy, donde se estima que la cifra de 6.000 trabajadores desocupados en toda la provincia.
Este alarmante nivel de desempleo, que mantiene a miles de familias en el desamparo, está directamente ligado a la parálisis total y el retroceso de la obra pública en el territorio jujeño, sumado a un preocupante incremento del trabajo informal y en negro. En este contexto de crisis profunda, las miradas apuntan no solo a la falta de infraestructura activa, sino también al marcado descontento de las bases con la gestión local de la Unión de Obreros de la Construcción de la República Argentina (UOCRA).
La alarmante cifra de 6.000 constructores sin empleo se ve reflejada en la detención de proyectos emblemáticos que antes dinamizaban la economía regional. Un caso crítico es el del Hospital Regional de Libertador General San Martín, una obra paralizada desde diciembre que cuenta con un 70% de avance y que dejó a más de 150 obreros en la calle tras haber albergado a un plantel de 300 trabajadores en su período de mayor actividad. Asimismo, las labores en la Ruta 34, a cargo de las firmas Chediack y Paolini, registran mermas drásticas de personal y operan al mínimo indispensable por la falta de pago de certificados, un panorama de abandono que se complementa con la ausencia total de nuevos planes habitacionales en el interior de la provincia desde hace más de una década.
Frente a la inactividad que afecta de forma directa a estos 6.000 trabajadores desocupados, las empresas argumentan que la administración provincial no sostiene la regularidad en los pagos, impidiendo costear insumos y sueldos, mientras que el Ejecutivo local delega las responsabilidades en el freno de los fondos viales de la Nación. De acuerdo con las declaraciones del exdirigente del gremio, Carlos Cárdenas, el malestar se profundiza debido a que las escasas licitaciones que se abren terminan siendo adjudicadas a corporaciones que emplean de forma exclusiva a sus planteles antiguos, cerrando definitivamente las puertas a la inserción de la mano de obra que hoy se encuentra desocupada en el mercado.
Esta alarmante desocupación masiva convive con duras objeciones hacia la cúpula de la UOCRA Jujuy, conducida por Ramón Neyra, a quien se señala por un presunto conflicto de intereses debido a su doble rol como secretario general del sindicato y diputado provincial del oficialismo. Según los sectores disidentes, la central obrera mantiene un silencio cómplice y desvía los focos de protesta hacia intendencias del interior que carecen de competencia presupuestaria, en lugar de reclamar ante el Ministerio de Infraestructura o el Instituto de Vivienda y Urbanismo de Jujuy. Ante la falta de respuestas institucionales, el colectivo de obreros desempleados planea movilizarse para entregar un petitorio al gobernador Carlos Sadir, exigiendo que las nuevas contrataciones se gestionen fuera de la bolsa de trabajo gremial a fin de evitar supuestas prácticas de discriminación y persecución.
