Cada 6 de noviembre se conmemora el Día Mundial de la Preservación Digital, una fecha destinada a generar conciencia en la sociedad acerca del valor fundamental que posee el resguardo del patrimonio digital de la humanidad.
Esta efeméride busca poner en relieve la necesidad de cuidar los registros virtuales que forman parte de la historia actual para que las futuras generaciones puedan acceder a ellos sin inconvenientes.
Esta importante iniciativa surgió en el año 2017 por impulso de la Digital Preservation Coalition (DPC), una organización que logró sumar el respaldo de numerosas redes de preservación digital distribuidas en todo el planeta. Desde entonces, la conmemoración ha servido como un punto de encuentro global para destacar los desafíos técnicos y culturales que implica mantener viva la memoria en la era de la tecnología.
Desde una perspectiva técnica, la preservación digital abarca el conjunto de procedimientos destinados a asegurar que los archivos y contenidos virtuales sigan estando disponibles y legibles a lo largo del tiempo. Para alcanzar este objetivo, resulta indispensable emplear tanto dispositivos físicos como software especializado que faciliten el procesamiento y la correcta visualización de los datos originales.
En la misma línea, la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (UNESCO), como entidad especializada de las Naciones Unidas, conceptualiza la preservación digital como aquellos métodos que garantizan el acceso constante y sin interrupciones a los objetos digitales. Para hacer esto posible, el organismo también enfatiza que se precisa contar con la infraestructura informática adecuada capaz de interpretar y representar fielmente la información primaria.
