Un preso de 30 años murió en el Hospital Pablo Soria después de prenderse fuego en su celda de la Seccional Nº 61 del barrio El Chingo.
El hombre había sido trasladado al hospital con quemaduras en más del 80% de su cuerpo y permanecía internado en terapia intensiva con pronóstico reservado.
El incidente se registró el viernes pasado, cuando el interno se encontraba alojado en uno de los calabozos de la dependencia policial. Según las primeras informaciones, el hombre se habría prendido fuego dentro de la celda, presuntamente luego de manifestar reiteradamente su malestar por la falta de avances en su causa penal.
La investigación quedó a cargo del Ministerio Público de la Acusación (MPA), que deberá reconstruir lo ocurrido, determinar cómo se originó el fuego y establecer posibles responsabilidades del personal policial que se encontraba de guardia.
El fallecido había sido aprehendido ese mismo día en el marco de una causa por violencia de género, luego de protagonizar disturbios en la vivienda de su ex pareja, también en el barrio El Chingo.
Uno de los aspectos que genera mayor conmoción e interrogantes es cómo el detenido logró iniciar el fuego, teniendo en cuenta que se encontraba bajo custodia policial y en un espacio donde no debería haber acceso a elementos inflamables.
La muerte del preso ha generado preocupación y se espera que la investigación arroje luz sobre las circunstancias del hecho.
El MPA deberá determinar las responsabilidades correspondientes y tomar medidas para evitar que se repitan situaciones similares en el futuro.
