El consumo privado en Argentina sigue mostrando señales de debilidad, con una caída del 1,1% en noviembre, su quinta baja en el año.
El Índice de Consumo Privado de la Universidad de Palermo (ICP-UP) refleja un patrón de estancamiento desde mediados de año, con una desaceleración en la comparación interanual (1,9%) y un crecimiento acumulado del 11,4% en los primeros once meses del año.
La debilidad se observa en varios sectores, como el consumo masivo, con una caída del 5,4% en la recaudación del IVA ajustada por inflación en noviembre. Los préstamos al consumo crecen a un ritmo moderado, y el patentamiento de automóviles aumentó sólo un 2,6% interanual en noviembre, mientras que las motos cayeron un 10,7%.
El consumo cotidiano muestra comportamientos dispares: las ventas de combustibles crecieron un 1,7% interanual en octubre, pero la carne vacuna cayó un 5,1%. En contraste, la carne aviar creció un 11,7% interanual, consolidándose como un sustituto más accesible.
Los rubros vinculados al ocio y consumo no esencial muestran un desempeño débil, como el índice de restaurantes tradicionales de la Ciudad de Buenos Aires, que cayó un 4% interanual en octubre. Las ventas de indumentaria, calzado y accesorios también cayeron, sumando cinco meses consecutivos de contracción interanual.
La estructura del gasto de los hogares muestra que los rubros básicos ganan peso, especialmente en hogares de menores ingresos. El transporte y la vivienda concentran una parte significativa del gasto, dejando poco margen para el consumo discrecional.
La situación económica sigue siendo frágil, con un consumo que no logra crecer desde julio. La tendencia reciente muestra un claro agotamiento del rebote, y los indicadores sugieren que el crédito ya no alcanza para compensar la pérdida de dinamismo del gasto corriente.
