La autopsia de Héctor Vilte, el hombre que se prendió fuego en una celda de la seccional 61 del barrio El Chingo, reveló que murió por inhalación de monóxido de carbono y quemaduras en las vías respiratorias.
Vilte, de 31 años, había sido detenido el 26 de diciembre por causar disturbios en la vía pública bajo influencia de estupefacientes.
Según fuentes cercanas al caso, Vilte era adicto a la pasta base y los efectivos policiales no realizaron un registro minucioso al momento de su ingreso a la dependencia. Horas más tarde, Vilte utilizó un encendedor para prender fuego a un colchón de goma espuma dentro de su celda.
Los policías lograron rescatarlo, pero Vilte presentaba quemaduras en más del 80% de su cuerpo. Fue trasladado al hospital Pablo Soria, donde falleció el 31 de diciembre.
La familia de Vilte denuncia que hubo negligencia policial y que no se les informó sobre su situación hasta 48 horas después de su detención. El Ministerio Público Fiscal inició una investigación para determinar la responsabilidad de los agentes involucrados.
El caso ha generado conmoción en Jujuy y ha sido calificado como un posible caso de violencia institucional. La familia de Vilte pide justicia y que se investigue la muerte de su ser querido.
La investigación sigue en curso y se espera que se determinen las responsabilidades correspondientes. La familia de Vilte está acompañada por abogados y organizaciones de derechos humanos que buscan esclarecer los hechos.
El caso de Vilte pone en evidencia la necesidad de revisar los protocolos de seguridad y vigilancia en las dependencias policiales para evitar tragedias similares en el futuro.
