Durante la incineración de estupefacientes en Jujuy, una perito de Gendarmería Nacional detectó que parte de la droga incautada habría sido cambiada.
El procedimiento se llevó a cabo en las instalaciones de Altos Hornos Zapla, donde habitualmente se destruyen cargamentos incautados por orden judicial.
Durante un acto institucional en Jujuy para incinerar cerca de dos toneladas de estupefacientes, una perito de Gendarmería Nacional detectó una grave irregularidad: uno de los paquetes que debía contener cocaína había sido reemplazado por una sustancia amarillenta y gomosa, similar a plastilina.
La perito que participó en el acto de incineración ya había analizado el contenido original de esos paquetes, lo que permitió detectar la falsificación durante el control final previo a la quema.
Según fuentes vinculadas al caso, el paquete falso contenía una masa amarillenta con consistencia gomosa, sin rastros de cocaína. Hasta el momento, no hay información oficial sobre cómo fue reemplazado ni en qué tramo del proceso ocurrió. Se esperan los resultados del análisis químico para confirmar de qué sustancia se trata.
El caso generó un fuerte impacto interno y derivó en la apertura de una investigación por presunto fraude y adulteración de pruebas. La Dirección de Investigaciones Complejas contra la Narcocriminalidad intenta ahora reconstruir la cadena de custodia y determinar en qué instancia se produjo la alteración.
La droga adulterada había sido secuestrada meses atrás en Orán, Salta, tras un hecho insólito: una ciudadana boliviana se comunicó con el 911 al abrir por error un auto idéntico al suyo. En el vehículo, la policía encontró tres ladrillos de cocaína que pesaban más de tres kilos.
La mujer fue detenida y posteriormente deportada, mientras que la droga quedó bajo custodia de la Dirección de Drogas Complejas de la Policía de Salta, y luego fue trasladada a los depósitos judiciales.
