Las autoridades de Bolivia concretaron la deportación del agente policial jujeño Maximiliano Martínez, finalizando un episodio que se extendió durante siete días de intensa incertidumbre tras su desaparición.
El efectivo, de 30 años, fue restituido a las fuerzas de seguridad argentinas a través del paso limítrofe entre Villazón y La Quiaca, de acuerdo con la medida administrativa que ejecutó el Jefe de la Policía de Frontera del país vecino, el Comandante Erick Rebollo, debido a que el cruce territorial del uniforme se había registrado por un punto fronterizo no autorizado.
La búsqueda de Martínez se había puesto en marcha el jueves 10 de septiembre, motivando una amplia labor operativa que sumó rastreos con perros y tecnología de drones en sectores rurales de la frontera, tras la denuncia interpuesta por su familia. La resolución del caso avanzó de forma definitiva gracias al trabajo analítico coordinado por el fiscal del Ministerio Público de la Acusación, Alberto Mendívil, puesto que las pericias tecnológicas sobre las emisiones de señal y el código IMEI de la unidad móvil del uniformado indicaron su localización exacta en la urbe paceña.
Con dicha referencia geográfica, los efectivos bolivianos llevaron a cabo un despliegue de rastreo en el distrito de El Alto que permitió la ubicación del policía en la Plaza Mercedario. En ese instante, el hombre vestía una campera azul, transitaba en solitario y mostraba un evidente cuadro de amnesia retrógrada junto con un marcado estado de desorientación, manifestando que desconocía la manera en que había arribado hasta dicho sector y los sucesos vividos durante los días precedentes, lo que motivó su internación de urgencia en la Clínica Policial Virgen de Copacabana en La Paz para su atención e identificación oficial.
Las autoridades de la causa remarcaron que el permanente flujo de datos entre las fuerzas de ambos países fue fundamental para garantizar el hallazgo con vida y brindar tranquilidad a sus progenitores, quienes acompañaron el desarrollo del dispositivo. Tras recibir el alta clínica correspondiente y dar por concluidos los requerimientos de la entidad migratoria, Martínez cruzó la frontera hacia la provincia de Jujuy, donde el fuero judicial local mantendrá abiertas las averiguaciones con el objetivo de precisar las causas y la secuencia de acontecimientos que derivaron en su imprevisto traslado hacia el territorio boliviano.
