Cada 11 de octubre se conmemora en todo la Tierra el Día Internacional de la Niña, una jornada dedicada de forma exclusiva a impulsar la defensa de sus derechos fundamentales.
El origen de esta fecha se remonta al año 2011, cuando la Asamblea General de las Naciones Unidas oficializó la jornada mediante la Resolución 66/170. La iniciativa busca visibilizar las problemáticas particulares que afectan a las menores y adolescentes, al mismo tiempo que apela al compromiso social para abrir espacios de debate que permitan transformar y ampliar sus perspectivas de desarrollo.
En la actualidad, la población global de jóvenes de entre 10 y 19 años supera los 600 millones, lo que representa la cifra más elevada registrada hasta el momento. Este grupo posee un potencial transformador sin precedentes: de contar con el acceso adecuado a herramientas, oportunidades y un contexto favorable, tiene la capacidad de consolidarse como la mayor fuerza de líderes, emprendedoras y agentes de cambio en la historia.
No obstante, la realidad evidencia que las brechas de género persisten en ámbitos cruciales como la salud, la formación académica, la representación política y el mercado laboral, exponiendo cotidianamente a millones de mujeres y niñas a serias vulnerabilidades que atentan contra su integridad y desarrollo integral.
