Un nuevo informe socioeconómico presentado por la Dirección Provincial de Estadística y Censos (DIPEC) expone la persistente presión sobre la economía familiar en Jujuy, detallando las cifras requeridas durante el mes de junio de 2026 para que los hogares cubran sus necesidades esenciales.
El relevamiento oficial confirma incrementos en las dos variables de medición de consumo, mostrando un alza del 1,5% respecto al mes anterior en lo que respecta a la Canasta Básica Alimentaria (CBA), y un avance del 1,1% en la Canasta Básica Total (CBT), la cual incorpora bienes no alimentarios y servicios esenciales.
La brecha para no caer bajo la línea de la pobreza se ha vuelto sumamente exigente para las estructuras familiares de la provincia, variando según la escala de integrantes evaluada bajo la metodología de “adulto equivalente”. Para un grupo familiar constituido por cuatro miembros, los ingresos mínimos requeridos para evitar la pobreza escalaron hasta situarse en $1.476.879 en el sexto mes del año, mientras que aquellos hogares conformados por cinco personas debieron asegurar un presupuesto superior a los $1.605.927 para no quedar bajo dicho umbral.
Desde la perspectiva del consumo individual, las métricas de la DIPEC precisan que un solo adulto requirió disponer de un ingreso mínimo de $477.954 para sortear la línea de la pobreza, mientras que el piso indispensable para cubrir estrictamente las necesidades nutricionales y evitar la indigencia se ubicó en $214.917 mensuales. Estas referencias individuales sirven como base técnica para calcular el impacto real que el costo de vida actual proyecta sobre los diversos tipos de conformación familiar en el territorio jujeño.
A pesar de que los porcentajes de incremento mensual reflejan una dinámica de desaceleración en comparación con otros momentos del año corriente, la carga acumulada a lo largo del último ciclo anual continúa siendo sumamente elevada para los ingresos locales. Al analizar la trayectoria interanual que va desde junio de 2025 hasta el mismo mes de 2026, la Canasta Básica Alimentaria registró un incremento acumulado del 38,5%, en tanto que la Canasta Básica Total evidenció una suba del 37,6%, consolidando un escenario donde el principal desafío radica en equiparar el poder adquisitivo con el costo real de la vida cotidiana.
