El impacto generado por la bandera con la leyenda “Las Malvinas son Argentinas”, exhibida por los futbolistas de la Selección tras su victoria ante Inglaterra en la semifinal del Mundial 2026, traspasó las barreras del ámbito deportivo para transformarse en un recurso tipográfico digital.
La iniciativa fue llevada a cabo por Juan Manuel Pelillo, un director de arte y diseñador argentino radicado en Barcelona desde 2010, quien se encargó de reconstruir el abecedario completo, los números y la puntuación tomando como base el trazo manuscrito del cartel expuesto en el campo de juego. La fuente, bautizada como Malvinas Sans, se convirtió rápidamente en un fenómeno viral en las redes sociales.
El creativo explicó que la idea surgió de inmediato al observar la imagen de la sábana en manos del plantel. Al percibir una similitud estética con portadas históricas como la del Nunca Más, sintió la necesidad de evitar que esa caligrafía quedara olvidada en un registro fotográfico. Para estructurar la tipografía utilizó la herramienta Calligraphr, respetando las letras existentes en el cartel original y diseñando manualmente los caracteres faltantes. Si bien contempló denominarla de forma técnica Malvinas Brush, optó por Malvinas Sans para emular el nombre de fuentes reconocidas internacionalmente como Helvetica o Futura, buscando integrar un reclamo de profundo peso identitario al lenguaje cotidiano del diseño.
La tipografía se encuentra disponible para su descarga libre y gratuita desde el perfil de Instagram del autor (@juanma_artwork). Pelillo remarcó que descartó cualquier fin comercial para facilitar que el público general, activistas o estudiantes puedan emplear los trazos en la confección de carteles, pancartas o indumentaria en procesadores de texto y programas como Word, Canva o Photoshop. Según el diseñador, la verdadera intención del proyecto es democratizar esa grafía para que deje de pertenecer a una única bandera y se consolide como un canal colectivo de expresión y protesta.
El proyecto cobró aún más fuerza luego de la controversia generada cuando la FIFA inició un expediente disciplinario contra la AFA tras un reclamo británico por la exhibición del mensaje. Ante esto, Pelillo definió a su creación como una tipografía nacida de la prohibición, argumentando que los intentos de censura suelen otorgar mayor visibilidad a las ideas. Finalmente, el diseñador enfatizó que el mayor mérito del fenómeno radica en la persona que pintó el lienzo original en su habitación de hotel y en los futbolistas que lo mostraron en la cancha, expresando su deseo de que la fuente perdure en el tiempo como una herramienta viva de la cultura nacional.
