Argentina registró 46.799 casos de sífilis durante 2025, lo que representa una tasa de incidencia de 117,2 por cada 100.000 habitantes. La cifra, difundida en el último Boletín Epidemiológico Nacional, es la más elevada de los últimos años y confirma una tendencia ascendente que preocupa a las autoridades sanitarias.
El crecimiento de los contagios se observa de manera sostenida desde hace más de una década, con una aceleración marcada a partir de 2015. Si bien en 2020 y 2021 hubo un descenso en las notificaciones por el impacto de la pandemia en el sistema de salud, desde 2022 la curva volvió a subir con fuerza. En 2023 se superaron por primera vez los 30 mil casos anuales y en 2025 se alcanzó el valor más alto desde que se lleva registro.
La sífilis es una infección bacteriana que, en la mayoría de los casos, se transmite por contacto sexual. Suele manifestarse inicialmente con una llaga indolora en los genitales, el recto o la boca, por lo que muchas veces pasa desapercibida si no se realiza un diagnóstico oportuno. También puede transmitirse de una persona gestante a su bebé durante el embarazo, el parto y, en algunas situaciones, durante la lactancia.
El grupo etario más afectado es el de jóvenes y adultos jóvenes. Las personas de entre 15 y 39 años concentraron el 76% de los casos notificados en 2025. Dentro de ese segmento, la franja de 20 a 24 años mostró la tasa más alta, con 290,6 casos cada 100.000 habitantes. En las mujeres de esa edad la incidencia trepó a 366 casos por cada 100.000 habitantes, mientras que en varones fue de 218,2. A partir de los 50 años, la situación se invierte y las tasas comienzan a ser mayores en hombres.
A nivel geográfico, las regiones Sur y Cuyo fueron las más golpeadas por la enfermedad. La región Sur presentó la tasa más elevada, con 159,8 casos por cada 100.000 habitantes, seguida por Cuyo con 137,5. En el NOA la incidencia fue de 111,7 casos por cada 100.000 habitantes, mientras que el NEA alcanzó los 133. La región Centro se ubicó por debajo del promedio nacional.
Desde el Ministerio de Salud explicaron que el incremento responde a dos factores: una mayor circulación de la enfermedad y mejoras en la capacidad de detección. La incorporación de más centros de salud al sistema de vigilancia, la utilización de pruebas rápidas y la capacitación de los equipos médicos permitieron identificar casos que antes no se registraban. Además, remarcaron que el aumento de la sífilis no es exclusivo de Argentina, sino que se replica a nivel global y con fuerza en el continente americano.
Ante este panorama, el Gobierno Nacional conformó una Mesa Ministerial de ITS para articular acciones de prevención, diagnóstico, tratamiento y vigilancia epidemiológica. El objetivo es reforzar el acceso a los testeos, optimizar la atención en todo el territorio y garantizar una respuesta uniforme entre las provincias. La meta es frenar el avance de una infección que sigue creciendo y que impacta con mayor fuerza en la población joven.
