Un reciente análisis estadístico oficial ha encendido las alarmas sobre el acceso a la infraestructura básica en los principales centros urbanos del país.
De acuerdo con las cifras del Instituto Nacional de Estadística y Censos (INDEC) extraídas de la Encuesta Permanente de Hogares (EPH) durante el primer tramo de 2026, una importante porción de los domicilios continúa desprovista de suministros clave, registrándose el retraso más severo en la distribución del gas de red.
La investigación sociodemográfica, que contempló la realidad de aproximadamente 10,2 millones de familias repartidas en 31 aglomerados, constató que la red domiciliaria de gas natural cubre a poco menos de dos tercios del total evaluado (64,6%). En consecuencia, más del 35% de las viviendas carece de conexión directa a esta prestación energética, una deficiencia histórica que acentúa la brecha en la calidad de vida de los sectores urbanizados.
En lo que respecta al resto de los suministros domiciliarios, el informe técnico refleja desigualdades de distinta magnitud. Mientras que la red de agua potable registra la cobertura más extendida al llegar a más del noventa por ciento de los hogares urbanos (90,9%), los desagües cloacales exhiben una penetración del 73,1%, dejando fuera de la red sanitaria a casi un 27% de los núcleos familiares relevados.
Asimismo, el relevamiento indagó en la calidad constructiva de los inmuebles y sus instalaciones internas. Se identificó que, si bien el 81,3% de las construcciones está edificado con materiales adecuados, existe un 12,5% con deficiencias parciales y un 6,2% clasificado directamente en situación precaria. En el plano de la sanidad e higiene interior, cerca del 88,4% dispone de instalaciones apropiadas, en contraste con un 11,6% que padece condiciones insatisfactorias.
Por otro lado, los indicadores referidos al espacio habitable dentro de las viviendas exponen que la inmensa mayoría de la población analizada —un 86,1%— no presenta problemas de espacio, habitando con menos de dos personas por habitación. Sin embargo, un 12,0% de las familias atraviesa niveles moderados de densidad habitacional, y un 1,8% enfrenta una condición de hacinamiento crítico al coexistir más de tres personas por cuarto.
El diagnóstico del organismo nacional concluye con datos sobre la propiedad habitacional y la asistencia sanitaria de los encuestados. En materia de tenencia, poco más del 61% posee título de propiedad tanto de la finca como de la tierra, un 20,9% se encuentra bajo contrato de alquiler y un 17,4% ocupa el inmueble mediante otras modalidades. En el ámbito de la salud, el 61,1% cuenta con cobertura privada o de obra social, mientras que cerca del 18% depende de la atención en el sector público de forma exclusiva, sumado a un 21,1% donde al menos uno de sus integrantes requiere de dicho sistema estatal.
