En una jornada marcada por la alta tensión política y gremial, las calles del centro porteño se convirtieron en el escenario de una masiva movilización encabezada por la Confederación General del Trabajo (CGT).
Bajo la consigna de rechazar la reciente aprobación de la reforma laboral impulsada por el Poder Ejecutivo, diversas agrupaciones sindicales y movimientos sociales comenzaron a concentrarse desde las 11 de la mañana en puntos estratégicos como la Avenida 9 de Julio y las diagonales Norte y Sur.
El objetivo final de la columna es la Plaza de Mayo, donde se espera la lectura de un documento oficial que analiza la situación actual del país y cuestiona severamente el rumbo de la administración nacional.
El texto elaborado por la cúpula sindical, que se hará público frente a la Casa Rosada, sostiene que la Argentina atraviesa un periodo de degradación en la calidad de vida, evidenciado por el deterioro de los indicadores sociales y económicos. Según el adelanto del documento, el movimiento obrero denuncia que el Gobierno Nacional, encabezado por Javier Milei, fomenta la división y el resentimiento social en lugar de buscar consensos, lo que, a criterio de la central obrera, pone en peligro la estabilidad y la paz de la sociedad. La inflación persistente y la pérdida del poder adquisitivo de los salarios figuran entre las principales preocupaciones que fundamentan la protesta.
En la previa al acto central, el dirigente Pablo Moyano ofreció declaraciones contundentes, subrayando que la manifestación no es solo un acto conmemorativo por el Día del Trabajador, sino un grito de alerta ante el aumento del desempleo y el cese de actividades en numerosas empresas. Moyano reveló que existe un intenso debate en el seno de la CGT, donde una mayoría de los sectores representados ya reclama la convocatoria a un Paro Nacional.
A su vez, el referente camionero tildó de traición el accionar de legisladores y gobernadores de extracción peronista que brindaron su apoyo a la reforma laboral, a la cual describió en términos de precarización extrema.
Por su parte, el Gobierno de la Ciudad y las fuerzas federales han desplegado un operativo de seguridad y tránsito para monitorear el avance de las columnas y proteger los edificios gubernamentales. Mientras los manifestantes arriban a la plaza, se han reportado cortes programados que afectan la circulación habitual en el microcentro porteño. En este clima de confrontación, la CGT busca reafirmar su rol como principal opositor a las políticas de ajuste, instando también a una reorganización del peronismo que prescinda de personalismos y se vuelque nuevamente hacia las bases trabajadoras.
