Cada 17 de octubre se conmemora el Día Internacional de la Erradicación de la Pobreza.
Esta jornada fue instaurada formalmente por la Asamblea General de las Naciones Unidas a través de su Resolución 47/196, con el objetivo de dar visibilidad y generar conciencia sobre una de las mayores problemáticas sociales del planeta.
El origen de este día tan significativo se remonta a una multitudinaria movilización ocurrida el 17 de octubre de 1987 en la plaza del Trocadero, ubicada en París. En aquel emblemático lugar —famoso también por haber sido la sede de la firma de la Declaración Universal de Derechos Humanos en 1948— más de cien mil personas se reunieron con el propósito de rendir homenaje a quienes sufren y han sido víctimas del hambre, la violencia y la indigencia extrema.
Aquel histórico encuentro derivó en un firme pronunciamiento que catalogó a la pobreza como una clara vulneración de los derechos humanos esenciales. Asimismo, los asistentes enfatizaron la urgencia de coordinar e intensificar las acciones colectivas para asegurar que dichos derechos sean respetados de manera efectiva para todas las personas sin excepción.
A partir de ese acontecimiento, año tras año, individuos de diversos orígenes sociales, credos y condiciones se congregan frente a las placas conmemorativas situadas en dicha plaza parisina. Este acto recurrente permite rendir tributo a la memoria colectiva, renovar el compromiso internacional en la lucha contra la marginalidad y manifestar un respaldo solidario y constante hacia las poblaciones más vulnerables.
