El centro de San Salvador de Jujuy se convirtió en el escenario de una manifestación pública protagonizada por el entorno cercano a Rolando Vergara, el ciudadano que perdió la vida de forma trágica tras ser embestido en Palpalá.
Ciudadanos, parientes y allegados de la víctima trasladaron su plan de lucha hacia la Plaza Belgrano de la capital provincial, en una movilización atravesada por la conmoción generalizada y el reciente impacto emocional de haber afrontado un Día del Padre marcado por la repentina ausencia del jefe de hogar. El foco principal de la protesta radica en el descontento ante las determinaciones judiciales vigentes, las cuales permiten que el principal sospechoso, un adolescente de 16 años, afronte el proceso judicial sin estar privado de su libertad.
Los hechos que originaron el conflicto se desencadenaron sobre la Avenida Hipólito Yrigoyen de la localidad de Palpalá, sitio donde el menor de edad que conducía el vehículo arrolló fatalmente a Vergara y, de acuerdo con los reportes de la causa, optó por alejarse raudamente de la escena sin brindarle asistencia ni socorro a la persona herida. Transcurridas varias horas del siniestro vial, el implicado concurrió a la dependencia policial acompañado por su progenitor y un asesor legal, instancia en la que admitió formalmente haber sido el responsable del choque. A raíz de este escenario, las autoridades judiciales le formularon una imputación bajo la carátula de “Homicidio Culposo Agravado”, aunque se justificó su permanencia en libertad debido a que la investigación se encuentra sumamente avanzada y, bajo los criterios oficiales, no se registran riesgos procesales latentes que ameriten una detención preventiva.
Durante el desarrollo de la concentración en la capital, Delfina Vergara, hija del fallecido, expresó públicamente su indignación y dolor ante los micrófonos, remarcando las severas secuelas anímicas que este suceso generó en el grupo familiar, con especial preocupación por la salud de su abuela de 92 años. La joven expuso la falta de empatía del conductor al señalar que si el automovilista se hubiese tomado la precaución de detener la marcha y solicitar auxilio de inmediato, su progenitor probablemente habría tenido oportunidades de sobrevivir. Asimismo, las sospechas iniciales de la familia no se han disipado, manteniendo firmes los cuestionamientos y dudas en torno a la autoría real del siniestro, lo que terminó de impulsar la necesidad de volver a ganar las calles ante la falta de respuestas institucionales concluyentes.
Un punto de máxima tensión denunciado por la joven durante la jornada de protesta tiene que ver con las presiones que comenzaron a recibir luego de concretar la primera marcha en reclamo de justicia. Según explicó, la familia del imputado les remitió una carta documento mediante la cual los intimaban a guardar silencio, argumentando la necesidad de proteger su reputación y evitar que se ensuciaran sus nombres. Frente a esta situación, y teniendo en cuenta que ambas familias residen en la misma localidad, Delfina Vergara manifestó sentir temor por la seguridad de su entorno ante eventuales represalias, razón por la cual realizó una solicitud formal de protección ciudadana para ella y sus parientes.
A pesar de las intimaciones legales recibidas para frenar las denuncias públicas, la hija de la víctima ratificó que mantuvo una audiencia clave con los representantes de la fiscalía a cargo del expediente. En dicha entrevista, la denunciante pudo constatar de primera mano la incorporación de múltiples elementos probatorios que comprometen seriamente al adolescente procesado; ante este panorama técnico, expresó su conformidad respecto al ritmo que lleva la investigación en los despachos judiciales y manifestó su firme expectativa de que el proceso concluya con el dictado de una condena severa y ejemplar.
