Durante la quinta y última jornada del juicio llevado a cabo en el Tribunal Oral de San Salvador de Jujuy, los jueces dictaron una sentencia de 10 años de cárcel de cumplimiento efectivo contra Oded Kinderman, un empresario local hallado culpable de abuso sexual gravemente ultrajante en dos ocasiones, delito agravado por haber tenido a su cargo la guarda de la menor.
La lectura del dictamen desencadenó momentos de extrema tensión en la sala, cuando el imputado reaccionó de forma violenta, lanzando insultos contra la abogada de la parte querellante, Patricia Tabera, e increpando la labor de la prensa presente en el recinto.
La causa juzgó los aberrantes hechos perpetrados en un período de dos años, momento en el que la víctima contaba con apenas cinco y seis años de edad. A lo largo de la investigación y las audiencias, se demostró que el condenado utilizaba momentos de cuidado y proximidad, tales como salidas al cine, al circo o estadías en su propio domicilio, para vulnerar a la pequeña. A raíz del cúmulo probatorio presentado, los magistrados dispusieron asimismo la recolección de muestras genéticas para incorporar al acusado en el Registro de Agresores Sexuales y resolvieron revocarle el beneficio de la prisión domiciliaria, si bien su ingreso al establecimiento penal quedará en suspenso mientras se resuelvan las apelaciones que formule la defensa.
El desenlace judicial no dejó conformes a las partes acusadoras, ya que tanto el Ministerio Público Fiscal como la querella habían requerido castigos considerablemente más severos, solicitando 20 y 25 años de prisión respectivamente. Al concluir la sesión, la abogada representante de la niña manifestó que ninguna cantidad de años de reclusión ni compensación económica resultará suficiente para aliviar el sufrimiento experimentado por el entorno familiar, motivo por el cual analizan recurrir la decisión judicial una vez que se den a conocer los fundamentos de la sentencia.
El fallo resonó con fuerza en la comunidad jujeña, reavivando el reclamo de sanciones ejemplares e inflexibles ante las vejaciones cometidas contra la infancia. Mientras se aguarda la publicación formal de los argumentos del tribunal para interponer los recursos pertinentes, el imputado permanecerá bajo la expectativa del trámite de apelación que podría cambiar la firmeza del fallo en las instancias superiores.
