Indignación y profundo malestar manifestaron los allegados a Lautaro Flores luego de que la Justicia concediera el beneficio de la prisión domiciliaria a Micaela Rivadeneira, la joven de 25 años sindicada como autora del homicidio.
Jorgelina Soto, madre de la víctima, alzó la voz para cuestionar duramente la determinación del magistrado interviniente, remarcando que la acusada no encuadra en ningún criterio legal contemplado para recibir este beneficio, ya que no padece patologías terminales, no sobrepasa los 70 años, ni se encuentra gestando o al cuidado de menores.
La mujer advirtió sobre serias deficiencias en el esquema de supervisión asignado a la imputada en su inmueble ubicado en el barrio Alto Comedero. De acuerdo con lo expresado por la querella, Rivadeneira permanece en el lugar desde hace una semana sin contar con consigna policial permanente ni dispositivo de rastreo electrónico, lo que incrementa el desamparo percibido por el entorno del simpatizante de Gimnasia de Jujuy.
Sumado a la medida morigeradora, la familia expuso un conjunto de inconsistencias y falencias procedimentales en el transcurso de las actuaciones, señalando que la instrucción no llevó a cabo diligencias clave como la exhibición de personas para reconocimiento, la incautación del teléfono móvil ni el secuestro de la indumentaria utilizada durante el hecho. A su vez, Soto lamentó la falta de espacio concedido a su parte para ser escuchada formalmente en las últimas instancias de la causa.
Frente a este panorama, los damnificados renovaron su asistencia letrada con la incorporación del Dr. Gutiérrez, abogado que impulsó un recurso de apelación destinado a revocar la detención domiciliaria y lograr que el tribunal superior ordene el retorno de la acusada a un establecimiento penitenciario. En consonancia con las acciones legales, el círculo cercano al joven adelantó que reanudará las manifestaciones en la vía pública para visibilizar el reclamo y exigir celeridad institucional.
