El mercado de electrodomésticos cerró 2025 con un crecimiento interanual del 23%, impulsado por la línea blanca y los pequeños electrodomésticos.
La apertura comercial y la mayor disponibilidad de productos importados abarataron los precios, aunque dejaron desafíos para la producción y los márgenes de las empresas locales.
La línea blanca fue la principal impulsora del crecimiento, con un aumento del 36% anual, muy por encima del promedio del sector. Esto se debió a la mayor oferta y a la baja sostenida de precios, que llevó a valores históricamente bajos y a una caída del precio relativo de los electrodomésticos frente al Índice de Precios al Consumidor (IPC).
En términos interanuales, las heladeras registraron una baja del 39,5% en dólares y los lavarropas de 45%. En pesos, las caídas también fueron significativas: 10% y 18%, respectivamente. Esto se reflejó en un mayor acceso al crédito para las familias y una mejora del salario real del sector privado registrado.
Sin embargo, el fuerte ingreso de productos importados tuvo impacto en la producción local. Varias compañías ajustaron sus plantillas y redujeron volúmenes de fabricación. Un caso emblemático fue el de Whirlpool, que decidió cerrar su planta de lavarropas en Pilar.
El principal motor de la demanda fue el menor precio relativo de los electrodomésticos, acompañado por un mayor acceso al crédito para las familias. Esto se mantuvo incluso durante los meses de mayor volatilidad financiera asociados a las elecciones legislativas.
Hacia el cierre del año comenzaron a aparecer señales de cautela. Muchas empresas del rubro terminaron el 2025 con márgenes ajustados o incluso negativos, afectados por la fuerte baja de precios, y con preocupación sobre la sostenibilidad del negocio de cara a 2026.
En resumen, el mercado de electrodomésticos fue uno de los grandes protagonistas de 2025, pero enfrenta desafíos para mantener su crecimiento y rentabilidad en el futuro.
