Con el objetivo de mitigar la deserción escolar en la educación superior, un equipo de especialistas pertenecientes a la Universidad de Buenos Aires y al CONICET concretó el desarrollo de una plataforma móvil enfocada en el acompañamiento de los alumnos.
El inicio de la etapa universitaria suele presentar un escenario sumamente complejo, caracterizado por la exigencia de adaptación a nuevas dinámicas académicas que provocan que un número importante de ingresantes abandonen sus estudios de manera temprana. Ante esta problemática constante de desgranamiento y retraso en la graduación, surgió la herramienta digital denominada Autorregular.
La problemática responde a un contexto donde predominan el estudio individualizado, la multiplicación de distracciones y la escasez de ámbitos dirigidos a la adquisición de metodologías de aprendizaje efectivas. En este marco, el abordaje de la autorregulación contempla al estudiante como un sujeto activo, capaz de reconocer y modificar sus aspectos emocionales, cognitivos y conductuales para fortalecer su rendimiento. El proyecto busca dotar a los jóvenes de recursos concretos para que identifiquen sus fortalezas y debilidades, facilitando una trayectoria formativa más organizada y sostenible a lo largo de los años.
El doctor en psicología Agustín Hoffmann, investigador del CONICET y referente del proyecto, remarcó la necesidad de transferir soluciones concretas a la comunidad educativa basándose en diagnósticos precisos de la psicometría. Según las mediciones referidas por el profesional, cerca del 42% de los alumnos que comienzan el primer año de cursada termina discontinuando sus carreras, mientras que alrededor de un 25% opta por migrar hacia otra disciplina en los primeros dos años. Aunque el abandono responde a múltiples factores económicos y sociales, el especialista destaca que las dimensiones psicológicas y la gestión de las propias capacidades ejercen un peso determinante en el éxito académico.
Para garantizar la representatividad y adaptabilidad de la aplicación en el ecosistema educativo local, la fase de diseño incluyó instancias de consulta y dinámicas participativas con estudiantes de campos tan diversos como Medicina, Ingeniería, Ciencias Sociales, Odontología, Física y Psicología. El proceso de elaboración demandó rigurosas pruebas piloto orientadas a validar la precisión y la consistencia técnica del instrumento psicométrico. Actualmente, la herramienta se encuentra al alcance del público en la tienda Play Store de Google, aunque sus desarrolladores señalan que la incorporación de futuras mejoras dependerá de la obtención de nuevo financiamiento.
En lo relativo al mecanismo de uso, el usuario debe responder inicialmente un cuestionario estandarizado procurando el mayor grado de sinceridad respecto de sus hábitos. Al finalizar, la plataforma elabora un perfil individualizado que detalla los recursos de aprendizaje disponibles y genera sugerencias orientadas a la incorporación de nuevas metodologías. La meta principal en esta primera etapa apunta a favorecer la autoevaluación del estudiante, sentando las bases para una posterior fase de acompañamiento práctico en la resolución de tareas cotidianas.
El esquema funcional propuesto por el desarrollo contempla tres momentos clave del ciclo de estudio: la planificación, la ejecución y la evaluación posterior. Durante la planificación, el estudiante organiza sus prioridades y estima los tiempos de lectura o resolución; en la ejecución aplica las técnicas seleccionadas; y en la instancia evaluativa analiza los resultados obtenidos para reajustar su estrategia. De este modo, la plataforma procura consolidar un ciclo dinámico que le permita al universitario reconocer qué métodos le resultan efectivos y realizar los cambios necesarios para optimizar su desempeño.
