Pacientes y familiares del Hospital Pablo Soria enfrentan nuevamente graves dificultades debido a las demoras en la distribución de tratamientos para el cáncer, una situación que contradice las declaraciones del Gobierno Provincial sobre la estabilidad y eficiencia de la red sanitaria provincial.
Este panorama, lejos de ser un incidente aislado, refleja deficiencias profundas en la gestión pública donde la atención de patologías severas queda desamparada ante los conflictos presupuestarios, el exceso de trámites y la falta de respuesta por parte de las autoridades del nosocomio.
Las fallas en la cadena de provisión responderían a cambios en las modalidades de cobro que habrían generado deudas pendientes con los proveedores farmacéuticos, impulsando a las empresas a frenar los despachos de insumos de alta complejidad hasta regularizar los pagos. A esta situación comercial se suma la lentitud de los procesos administrativos propios del hospital para gestionar las órdenes de compra. Pese a que la normativa del área de Farmacia del establecimiento establece que los medicamentos deben entregarse entre 10 y 15 días posteriores a la presentación de la prescripción, en la práctica hay personas que llevan hasta 50 días a la espera de su medicación, habiendo sufrido en el pasado demoras de hasta dos meses en ciclos previos de sus tratamientos.
La interrupción sistemática en la administración de estos fármacos altera la continuidad de los ciclos oncológicos y perjudica gravemente la eficacia médica, ya que rompe la ventana terapéutica indispensable para combatir la enfermedad e impide a los especialistas evaluar la efectividad real de las terapias. Ante esta crisis, la dirección del hospital y los responsables del Ministerio de Salud provincial han optado por el silencio, sin emitir información formal ni fijar plazos aproximados para normalizar el suministro.
Los afectados prefieren en muchos casos realizar sus reclamos de manera resguardada por miedo a recibir represalias o perder la prioridad en su atención dentro del sistema de salud público, del cual dependen de forma estricta. Sin un panorama claro sobre cuándo se resolverá la falta de insumos, las familias continúan padeciendo la incertidumbre y la parálisis del circuito de distribución, lo que vuelve indispensable una intervención institucional inmediata que restablezca el abastecimiento continuo de los tratamientos oncológicos en la provincia.
